miércoles, 17 de diciembre de 2008

Art. Carlos Gaviria

Es importante considerar que a pesar que muchas de las aclaraciones que el señor Gaviria hace en relación a los principios enseñados y que se han perdido en las generaciones de nuestra sociedad, estamos entrando también en un debate propio sobre la verdadera credibilidad y respeto que por tanto nuestra constitución tiene, puesto que si hemos perdido nuestros valores entonces ¿qué podemos esperar de las modificaciones que los honorables parlamentarios realizaron a dicha carta dado que al perderse los valores entre nosotros entonces ellos también los han perdido, por tanto el producto final de las modificaciones en dicha constitución es carente de los mismos? ¿Qué hacer entonces para recuperar estos valores y como tener una correcta orientación sobre lo que está fallando, si no sabemos a ciencia cierta qué valores se han perdido?

Vemos como de una forma muy estructurada literariamente el autor nos muestra una perspectiva positiva de cosas que están mal en nuestra legislación, y eso es bueno teniendo en cuenta la tendencia negativista del colectivo social, pero también es importante destacar que a pesar de la perdida de ciertas virtudes que notoriamente son necesarias en la educación del individuo, estas se mantienen en la estructura social por medio de nuestra cultura conservadora y que la carencia de otras que si realmente se han perdido son el producto final de otras situaciones que nada tienen que ver con estos asuntos implicados. El retorno a Carreño es una idealización de sociedad que a la larga implica ingenuidad, puesto que la vulgarmente llamada malicia indígena que se destaca en nuestra sociedad colombiana adherida a la cultura del afán cultivada por décadas en el mundo occidental, da como resultado final un país globalizado que nada tiene que ver con el de entonces en su transcurrir lento y rural.

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